En este período creemos que la mascota debe de visitarnos en estancias cortas y repartidas, alargando progresivamente el tiempo de hospedaje hasta conseguir una adaptación óptima.
- Aconsejamos que cuando venga a visitar nuestras instalaciones, aproveche para que su perro comienze su habituación a nosotros y nuestras instalaciones. Dado que esta visita incluirá un breve paseo por nuestras instalaciones, el perro disfrutará del conocimiento de las instalaciones, suelto y sin control, dejando que sea él el que vaya marcando el ritmo. En esta primera visita y dependiendo del estado anímico del perro, éste podrá estar un rato en los patios de recreo.
- Para la segunda visita del perro recomendamos una noche de estancia, de este modo conseguimos que el perro conozca la totalidad de los hábitos diarios. Es la menor cantidad de tiempo posible para que el perro conozca las instalaciones, permanezca separado de su núcleo social, sin que esto le pueda producir un elevado nivel de ansiedad.
- En este punto, siempre dependiendo de las necesidades anímicas del perro, aconsejamos dejar al perro de 2 a 3 noches, pudiendo aprovechar para ello un fin de semana.
Como siempre que queremos habituar al perro a cualquier situación, todo lo que rodee a la misma debe ser positivo: estado anímico óptimo, premiar con refuerzos primarios (comida), no aumentar las espectativas del perro hablándole mientras está en los patios, etc.
El número de visitas es aconsejable, pudiendo reducirse o aumentarse éste en función de la disponibilidad del cliente y necesidades del perro. En caso de no tener tiempo o de no poderse trasladar, podemos recoger a la mascota y devolverla a su domicilio.
Es importante saber que este plan de adaptación debe hacerse en épocas de temporada baja, evitando los periodos de máxima ocupación en la residencia. Si sus vacaciones son en verano, aconsejamos que el plan se lleve a cabo en mayo o junio. Si la estancia es en navidades, seria bueno comenzarlo a finales de noviembre.